Desde el 15 de mayo hasta el 13 de junio.
"Los domingos por la tarde salgo a pasear sin determinar un rumbo. Ante mis ojos se extiende el perfil de una ciudad de casas bajas que se eleva en las áreas de la periferia. Me gusta caminar ligero y observar con lentitud, esperando el encuentro de lo imprevisible. A veces, en ese tránsito por largas avenidas, ruido de motores, el viento que anuncia la noche, percibo que el paisaje se diluye en una extraña impresión que se escapa a mi entendimiento.
Por unos segundos, la mente no es capaz de procesar el significado de las cosas que deberían dotar de lógica a esta escena. El intrincado panorama de objetos son tan sólo formas, colores y luces que se hallan fuera de su concepto: un único plano donde se funden el material urbano y el fondo que lo envuelve.
Y en la agitación de los sentidos, esos indómitos espacios desanudan la emoción limpia y primitiva de los primeros años de vida que, en ocasiones, emerge para salirse de la línea del tiempo.
Observo la superficie del lienzo, bloqueado por la elección del tema, el orden compositivo y la atmósfera que deseo transmitir. Empiezo pintando pequeños bocetos sobre cartón. Son imágenes que combinan elementos abstractos y figurativos trabajados muy rápido, sin pensar mucho, casi automáticamente. Ejercito la intuición para madurar una estrategia y un estado mental de aproximación al cuadro.
El desarrollo de la obra es pausado: pinto con rapidez pero tomo lentas decisiones. A veces, percibo que el reflejo de un diminuto espejo suspendido en algún lugar del cuadro me devuelve a la realidad."